Grandes Manga: Crying Freeman

Crying Freeman

CryingFreemanTítulo original: クライング フリーマン
Kuraingu Furiiman

Guión de Kazuo Koike
Dibujos de Ryoichi Ikegami

Volúmenes:
1. Portrait of a Killer
2. Shades of Death
3. The Killing Ring (Shades of Death Part II)
4. A Taste of Revenge
5. Abduction in Chinatown
6. Journey to Freedom

En Crying Freeman asistimos a la peculiar historia de Yo Hinomura, un asesino profesional al servicio de una secreta y poderosa organización criminal china. El primer volumen, Retrato de un asesino, nos narra, desde el punto de vista de una de sus previstas víctimas, la joven japonesa Emu Hino (que debe morir por haber sido testigo no ya de uno, sino de dos de los asesinatos de Freeman) la historia de este extraño asesino, que debe su nombre en código al hecho de que no se unió voluntariamente a los Ciento Ocho Dragones, y a que cada vez que mata a alguien, llora de tristeza.

Padre Dragón: Es usted un hombre que desea ser libre.

cryingfreemanEmuYoFreeman y Emu se encuentran por primera vez en Hong Kong, donde ella presencia cómo Freeman ejecuta a un hombre, y cómo Freeman derrama lágrimas por la vida que acaba de segar. Aunque asustada, Emu tiene la entereza de darle un pañuelo para que enjugue sus lágrimas. Sorprendentemente, Freeman no la mata ahí mismo, sino que tras una breve y cortés charla, se despide de ella diciéndole su nombre.

Emu sabe lo que eso significa. En China, cuando un asesino te dice su nombre, te está diciendo que tú serás su próxima víctima.

A partir de este momento, Emu desarrolla una poderosa atracción por “su asesino”, sabiendo que sólo es cuestión de tiempo que acuda a su encuentro (con letales consecuencias). Esta atracción se convierte en amor y hasta en obsesión, pues ella, solitaria y virgen todavía, toma una férrea decisión:

“Antes de matarme, tendrás que hacerme mujer.”

Como suele ocurrir en las historias románticas, el día en que se produce el siguiente encuentro entre Emu y Freeman es el del cumpleaños de ella. Pero el encuentro no tiene nada de romántico (al menos al principio): Emu, por segunda vez en su vida, es testigo de cómo Freeman mata, esta vez a un importante jefe Yakuza en pleno centro de Tokyo. A pesar de que Freeman lleva una máscara de demonio, ella le reconoce al instante y se le escapa murmurar su nombre, “Mister Yo”, murmullo que por desgracia es oído por uno de los policías que acuden al escenario del crimen. Llevada a declarar como testigo a comisaría, Emu se niega tenazmente a decir ni una palabra sobre ése “Mister Yo” que murmuró (“¿Cuántas veces he de repetírselo? Les he dicho una y otra vez que yo no dije nada”). Su fuerza de voluntad demuestra ser mucho mayor que la de los policías y no tienen más remedio que dejarla marchar. Pero, y aquí la cosa empieza a complicarse, el comisario Nitta, que dirige la investigación, es un policía corrupto y accede a colaborar con la organización Yakuza de la cual era líder el hombre asesinado en esta ocasión por Freeman.

Emu vuelve a su casa, para encontrarse allí a Freeman, que está esperándola.

Emu: Mister… Yo.
Freeman: Es muy amable al recordarme.
Emu: Y ahora debo morir por ello.
Freeman: Sí.

EmuCoquetaFreeman queda impresionado por la entereza que demuestra Emu, que además de no parecer tenerle miedo, coquetea con él y hasta le gasta alguna broma. Hasta llegar a la piece de resistance.
En una secuencia maravillosamente dibujada por Ikegami, mientras le explica su vida a Freeman, Emu se pone el kimono de boda que su difunto padre le compró hace años. Después se tumba en la cama y, tapándose los ojos con timidez, le suelta la bomba.

Emu: Antes de que me mate, ¿quiere hacerme el amor?

Y Freeman, asombrosamente (no tanto, en realidad, nosotros ya nos lo esperábamos) acepta.

EmuKimonoPero son interrumpidos por la llegada de varios sicarios Yakuza, que tienen la misión de capturar a Emu para sacarle por la fuerza todo lo que sepa sobre el asesino de su líder. Freeman les mata con facilidad, pero no puede evitar que Emu sea herida en el tiroteo. A pesar de la insistencia de Ko, el ayudante de Freeman (que estaba esperando en el coche, claro), en el momento en que Freeman se dispone a rematar a Emu no puede hacerlo. En lugar de ello, le hace una cura de emergencia, la mete en el coche y obliga a Ko, a punta de pistola, a llevarles al hospital. Por el trayecto, Freeman le explica a Emu dónde puede ir para esconderse (la vieja casa de Freeman, de antes de convertirse en asesino, el “Horno de Hinomura”) y donde él irá a buscarla cuando haya solucionado el problema de los Yakuza.

Durante esta conversación (con Emu casi agonizante pero bien despierta) a Freeman se le escapa llamarla “cariño”. Al volante, Ko sabe lo que eso significa: los Ciento Ocho Dragones no perdonarán esta transgresión. Tanto Emu como el propio Freeman están condenados a muerte desde ese mismo momento.

Tras dejar a salvo a Emu en el hospital, Freeman y Ko se enfrentan a la furia de Madre Tigre, la líder de la organización, que les propina una paliza y exige la muerte inmediata de Emu. Otra nueva sorpresa: jugándose la vida, pues Madre Tigre está a dos milímetros (literalmente) de matarle en cuanto abre la boca, Ko la contradice y le dice que Emu es digna de ser la pareja de Freeman.

Intrigada por esa afirmación, Madre Tigre exige que se lo demuestren. Si no la convencen de tan descabellada idea, tanto Emu como Freeman y Ko serán ejecutados.

Madre Tigre: ¿Amas a esa mujer, Freeman?

Freeman: Quiero cuidarla… Quiero protegerla. Esto que yo siento, ¿es lo que llaman amor?

FreemanFightDurante el tiempo que Emu pasa escondida en el Horno de Hinomura, la joven y hermosa viuda del jefe yakuza, Kimie Hanada, ha tomado las riendas de la organización y planeado la captura de Emu y del propio Freeman. Eventualmente, descubren dónde está escondida, pero no sin que antes Freeman acuda a la cita y, sabiendo lo que ocurrirá, lo prepare todo para dar la “bienvenida” a los enviados de Kimie.

Mientras esperan la llegada de sus cazadores, Freeman le cuenta a Emu quién es y cómo llegó a convertirse en lo que es, y por qué llora después de matar.

Es la propia Kimie, acompañada del comisario Nitta (que se ha convertido en su amante) y de un puñado de sicarios los que acuden en busca de Emu. Gracias a las trampas preparadas por Freeman, a su casi sobrenatural habilidad como asesino y sobre todo, a la sorprendente entereza de ánimo de Emu, que efectúa a la perfección su papel de “cebo”, Freeman sale victorioso (dejando con vida a Kimie y a Nitta, por exigencias del guión, pues tendrán un importante papel más adelante), y él y Emu dejan Japón a bordo del submarino de los Ciento Ocho Dragones. Impresionada por la actuación de Emu en esta ocasión, Madre Tigre decide aceptarla en el seno de los Ciento Ocho Dragones. Aunque tendrá que ganarse su lugar entre ellos.

Aquí concluye el primer volumen.

YoEmuLos siguientes volúmenes van narrando tanto las aventuras de Freeman en sus misiones como agente de los Ciento Ocho Dragones, como el hecho de que ha sido elegido por sus líderes, Padre Dragón y Madre Tigre, para ser su heredero, y el difícil camino que ha de seguir Emu para ganarse el respeto de Madre Tigre y convertirse ella misma en Orquídea Tigre, la esposa de Dragón Sol, nombres que tomarán Emu y Freeman si algún día superan las pruebas y acceden al “trono” de los Ciento Ocho Dragones.

Crying Freeman es, en una palabra, maravillosa. No sólo está espléndidamente escrita por Kazuo Koike, que baraja a la perfección los lugares comunes del manga con todo tipo de elementos heterogéneos que se amalgaman como un mecanismo de relojería. El guión alterna momentos de intensa acción brutal con otros de calma y tranquilidad, escenas románticas de gran ternura con brutales violaciones sexuales, pinceladas de humor, realismo y elementos de ciencia-ficción. Y una violencia cruda, descarnada, desprovista de todo intento de hacerla “bonita” (aunque sí espectacular).

FreemanFight

Una crítica negativa que sí se le puede hacer es el desconcertante cambio de registro que Koike experimenta al pasar de Portrait of a killer a Shades of Death: si en el primer volumen el realismo y la verosimilitud eran los reyes, a partir del segundo las situaciones empiezan a decantarse por un, digamos, hiperrealismo fantástico, con enemigos inhumanamente grandes, planes conspiratorios exageradamente rebuscados, tintes sobrenaturales y pinceladas de Grand Guignol. La obra sigue siendo fabulosa, pero como digo, tras el realismo, lirismo y belleza en general del primer volumen, la tendencia al exceso de los siguientes desconcierta hasta que te acostumbras.

Todo increíblemente ilustrado por Ryoichi Ikegami, con un estilo que si bien utiliza el estilizamiento facial tan característico del manga en los rostros de los personajes principales (que como suele ocurrir no parecen japoneses) también ilustra con una combinación de realismo, idealización y detallismo impresionantes. Pero no siempre es así, pues cuando la narración lo requiere, para dar dinamismo a la escena, dibuja “borroso”, deliberadamente inacabado. Además, resuelve con maestría la prohibición japonesa de mostrar gráficamente los genitales humanos en una publicación no pornográfica.

EmuShower

Este es otro de los puntos más característicos de esta obra: su inteligente uso del sexo como recurso narrativo. En Crying Freeman hay sexo, y mucho, explícito y sin cortapisas, pero al contrario que en tantos y tantos cómics para adultos, no ya japoneses sino mundiales, este sexo no es gratuito. Tiene su razón de ser y su justificación para estar presente. Tanto Koike como Ikegami utilizan el sexo para perfilar psicológicamente a los personajes y dar fuerza a las escenas y a la narración (la ternura con que Freeman y Emu hacen el amor es conmovedora, la deliberación con que Kimie usa el sexo para seducir a Nitta es ejemplar, la brutalidad con que los criminales perpetran violaciones para quebrar la voluntad de sus víctimas es escalofriante, la simpatía con que Abanico de Marfil se entrega a sus, por otra parte inofensivos, juegos eróticos es chispeante). A menudo nos muestran escenas que, pues sí, son gratuitas, como Emu duchándose, pero Ikegami dibuja tan bien que son una delicia.

Además, hay otro puntazo tanto de Koike como de Ikegami: el sexo es un arma letal en las manos apropiadas y Freeman lo sabe, y es tan experto en él como con cualquier otra arma. Freeman actúa desnudo a menudo (es característico de él) pues sabe del efecto que su belleza física (unida a los espectaculares tatuajes que cubren su cuerpo) tiene en sus contrincantes, seduce sin reparos a las mujeres con que se cruza si con ello logra cumplir su misión (y se insinúa que también a los hombres), y usa el sexo (más bien, una profunda ternura erótica) con sus subordinados, para asegurarse su lealtad hasta la muerte. Estas habilidades eróticas serán aprendidas también por Emu cuando se una a los Ciento Ocho Dragones, y usadas por ella con la misma precisión y efectividad que su esposo.

En conjunto, esta obra es también un ejemplo paradigmático de cómo un guión magistralmente planificado y un dibujo milimétricamente escenificado se funden en un todo homogéneo. El dibujo de Ikegami fluye por las páginas como el agua del arroyo en la poesía que Kimie recita al final del primer volumen, sin perder en ningún momento esa fluidez, consiguiendo un ritmo cinematográfico que plasma a la perfección los distintos registros que Koike da a las escenas (tranquilidad, vértigo, humor, horror, belleza, violencia) sin ningún atisbo de tropezar. Además, ambos saben recurrir correctamente a la inevitable técnica de “alargar” algunas escenas para aumentar la tensión, y que no llegan a hacerse tan desesperantes para el lector occidental como tantas otras que hemos visto.

Personajes principales

YoCryingYo Hinomura, Freeman

El joven Hinomura era un artista alfarero de renombre que tuvo la mala fortuna de cruzarse en una operación de los Ciento Ocho Dragones. Sus líderes, de algún modo, vieron en él potencial para convertirlo en un asesino, de modo que le secuestraron, sometieron a un intenso condicionamiento psicológico mediante hipnosis para asegurarse su obediencia, y recibió un exhaustivo entrenamiento en las artes del asesinato por parte de la propia Madre Tigre, “reina” de la organización. El condicionamiento de Freeman le impide negarse a obedecer las órdenes y cumplir sus misiones, pero no le impide sentir remordimientos por lo que hace. Por eso, llora de pesar cada vez que mata.

YoTattooSu cuerpo está cubierto por dos impresionantes dragones tatuados, uno en el frente y otro en la espalda, que llevan con ellos lo que son las “marcas de fábrica” de Freeman en acción: una pistola en una mano y un cuchillo en la boca. Estos tatuajes resultan irónicos, dado que en la mitología china, el dragón es un símbolo de libertad.

Al ascender en categoría dentro de la organización y convertirse en heredero al “trono”, Freeman pierde definitivamente su nombre de nacimiento y adopta el de Om Thai Yeung, “Dragón Sol”.

fuchinglanEmu Hino, Orquídea Tigre

Hija de uno de los últimos políticos corruptos del Japón, Emu vivió casi toda su vida sola, sobreprotegida por su padre. Nunca tuvo romances, pues todos temían tanto a su padre que nadie se atrevía a acercarse a ella. Esto, en lugar de convertirla en una adulta insegura y neurasténica, la hizo independiente, terca, valiente y con un profundo conocimiento de sí misma.

Cualidades que le ganarán primero el corazón de Freeman y luego, al convertirse en su esposa, el nombre de Fu Ching Lan, “Pura Orquídea Tigre”, como “Reina consorte” de los Ciento Ocho Dragones. En este papel, y por diversas razones, llega a ser aún más querida, respetada y temida que su esposo. Sus tatuajes son tres tigres: una hembra adulta en la espalda, y dos cachorros en el pecho, que simbolizan los hijos que nunca podrá tener con su esposo, pues de acuerdo con las leyes de los Ciento Ocho Dragones, tanto Emu como Freeman son sometidos a esterlización quirúrgica como paso previo a su aceptación como sucesores al liderazgo.

MotherTigerMadre Tigre y Padre Dragón

Los ancianos, pero todavía vitales y capaces, líderes (“rey” y “reina”) de los Ciento Ocho Dragones. Madre Tigre suele ser la que se ocupa del trabajo de campo y supervisar a las “tropas”, así como se encargó personalmente de entrenar a Freeman. Y también se encarga personalmente, cuando es necesario, de dar una azotaina a cualquiera de sus “hijos” que se haya portado mal.

Fuh Fung Ling, Madre Tigre, pequeña y arrugada como una pasa, tiene más de cien años pero es todavía una luchadora mortífera. Sus tatuajes son dos tigres adultos. No llegamos a ver los tatuajes de Padre Dragón, pero por lógica deben ser parecidos a los de Freeman. De hecho, Rushichiryu, que así se llama, se mantiene casi siempre en segundo plano, y sólo interviene en ocasiones muy formales. O emergencias.

baiyashanBai-ya Shan, Abanico de Marfil

Nieta de Madre Tigre y Padre Dragón, no puede ser heredera a la jefatura de la Organización porque este cargo no es hereditario sino que hay que ganarlo. De hecho, dado que su progenitor (no está claro si hijo o hija) nació antes de que sus abuelos se convirtiesen en miembros de los Dragones, ni siquiera se la reconocía como familiar suyo. Mortificada por esto y por que sus abuelos adoptasen oficialmente a Freeman como hijo suyo, intentó matarles a todos, en especial a Freeman y a Orquídea Tigre para usurpar su puesto, pero fue derrotada. Perdonada por Freeman, se convierte en su “hermana pequeña” y una de sus seguidores más fieles. Enorme, obesa, mortífera, es también alegre, juguetona y algo simple. Pero no hay nada de simple en ella a la hora de combatir. Además de sus característicos cuchillos, utiliza su obesidad como un arma letal más.

KimieHanadaKimie Hanada

Esposa del jefe del Clan Hanada de la Yakuza japonesa al que Freeman ejecuta en el primer volumen, jura venganza, pero ella y su amante, el corrupto policía Nitta, son derrotados. Freeman les perdona la vida, aunque más tarde tal vez haya de lamentarlo.

Si Freeman y su “familia” suelen luchar desnudos, ella lo hace en top-less, conocedora también del poder del sexo como arma.

El policía Nitta, por cierto, aparte de como comparsa de Kimie, apenas pinta nada en todo el manga.

Tak Yuen Ko

“Asistente”, mano derecha, compañero y mejor amigo de Freeman, es quien logra convencer a Madre Tigre de que dé una oportunidad a Freeman de rescatar a Emu.

Adaptaciones a otros medios

CryingFreemanOVAInevitablemente, este manga fue adaptado en 1988 por Toei Animation en seis OVAs que recogían, aunque muy resumidos y aligerados, los seis volúmenes de la serie. No la he visto y no puedo opinar.

También ha conocido tres adaptaciones en imagen real, aunque las dos primeras, de 1990 y producidas en Hong Kong, son muy “sui generis” y más que adaptaciones son obras inspiradas en él. Se trata de Dragon from Russia, dirigida por Clarence Fok Yiu-leung, y Killer’s Romance de Phillip Ko. Tampoco las he visto y antes que verlas prefiero hacerme una colostomía sin anestesia.

La tercera, y más conocida, es la producción canadiense de 1995 Crying Freeman, dirigida por Christophe Gans, con Mark Dacascos, Julie Condra, Yoko Shimada y Tchéki Karyo en los papeles principales.

cryingfreemanmovie

cryingfreemanmovie2Esta película me dejó un regusto agridulce. Es bastante buena, tanto como adaptación como por sí sola, pero en mi opinión Mark Dacascos no está a la altura de su personaje (pero, ¿quién lo estaría?). Curiosamente, Julie Condra (que se casó con Dacascos al poco de rodar esta película), con su asombroso parecido, su belleza dulce y su elegancia serena, está perfecta como Emu Hino (Emu O’Hara aquí). Tuvo un modesto éxito comercial, y hoy en día tiene cierto estatus de película de culto (la he visto y no está nada mal, pero podría estar mucho mejor).